domingo, 27 de marzo de 2011

Desconectar para conectar

Es domingo y acabo de desayunar, lo que no tendría nada de raro o especial a no ser porque este domingo corona un fin de semana que, lamento decir, fue muy poco común. Pero lamento decirlo porque lo normal debería ser que todos los fines de semana fueran así, poco comunes, raros, especiales y que poco a poco, lo especial se vuelva común. Subir nuestros parámetros y exceder nuestras expectativas.
Todo empezó el viernes cuando tuve la suerte de estar temprano en casa para compartir la tarde entre la gestión de un pequeño negocio y la compañía de mi esposa, mi socia, mi cómplice, mi mejor amiga. Juntos recibimos la mercadería, la ordenamos un poco y la despachamos. Un par de correteos y luego nos recostamos cabeza con cabeza, como todos los días, a soñar con el futuro, a planear el resto de nuestras vidas y a pensar que haremos mañana para lograrlo.
Ya entrada la noche, preparamos las galas para ir  a la caza del cilindro en la casa de mi cuñada. Ágape, agasajo, celebración por el cumpleaños de Ursula, todo organizado por Victor Hugo. Todo un éxito gastroetílico y la primera excusa para desconectarse de ese mundo de allá afuera, donde nos espera el trabajo, las deudas, el stress, el contraste con la realidad. Pero en ese momento especial lo tuvimos todo, no necesitamos nada más. Y lo más importante, nos teníamos a nosotros, a la familia y a los amigos concentrados alrededor del mejor pollo y la mejor panceta de cerdo al cilindro, debidamente maridados con… bueno… básicamente lo que te provoque, porque hubo de todo y nada parecía acabarse. Felices de decir feliz cumpleaños Ursu, felices de cerrar la puerta unas horas. Ya cuando el sol delator empezaba a asomar, nuestro buen amigo Javier nos condujo a casa para el necesario sueño reparador.
Cuando al amanecer del sábado todo parecía indicar que se pasaría el día con nosotros entre las cuatro paredes de la habitación, recordé que hace meses queremos ir a conocer una muy mentada feria que se realiza los sábados en Miraflores y, al proponérselo a mi esposa, decidimos exigirle al cuerpo un poco más de lo que es capaz de tolerar con poco descanso, y nos levantamos, bañamos, cambiamos y enrumbamos hacia la Bioferia de Reducto. La puerta de entrada a la verdadera desconexión.
Apenas llegando, por la calle que bordea el Parque Reducto, vemos venir un grupo de bicicletas con canastilla, sin poder evitar la tentación, los recibimos silbando tonadas de La Novicia Rebelde. Un cuadro para enmarcar. Al fin, doblando la esquina nos golpea el olor a albahaca, menta, café, el olor a tierra sana, a miel y a campo. El olor a vida. Al fin conocíamos la famosa Bioferia, toda una larga cuadra de puestos con una mágica diversidad de delicias que no se encuentran así nomás en la ciudad. Es que cemento es progreso. Impresionantes los puestos, los productos, y en muchos casos los propios dueños. Impresionante la variedad y excelencia de los productos, desde lo más fresco y para el día, hasta los mejores envasados para llevar a casa y mejorar tu vida. Mención aparte el vino de zarzamora que, de solo probarlo, me llevó de golpe a los campos de Lunahuaná, a los viñedos de Chincha, a la vida con las manos. Prueba aquí, degusta allá, compramos unas sales marinas con especias para reemplazar a la sal de casa y, al final, cuando los olores parecen acabarse, casi en la esquina, encontramos el maridaje perfecto para la tarde: la música. Un puestito con toda clase de instrumentos, desde guitarras, silbatos, hasta un elegante violín ayacuchano. Pero a nosotros nos enamoró por completo algo menos elaborado, algo menos estilizado, algo más rústico. ¿Cómo dices que se llama? Palo de lluvia casero, es bueno para el stress y para los niños hiperactivos. Y así fue que compramos nuestro palo de lluvia, un instrumento consistente en una madera hueca tapada por ambos lados, rellena de piedritas que, al voltearlo y caer, dan un sonido de agua, de cascada, de paz. Se convirtió en nuestro compañero el resto del día.
Mira mi amor, ¡el parque está abierto! Compartí la emoción de mi esposa e ingresamos al Parque Reducto. La pileta dijo “buenas tardes” y sus jardines “bienvenidos”. Yo jugueteaba con el blackberry, subiendo fotos directamente al facebook y leyendo el twitter cuando mi esposa decidió volcarme en el oído, sin aviso ni anestesia, toda la magia del palo de lluvia. Luego se recostó en el grass y me invitó a hacer lo mismo. No sé cómo describir esta imagen. Vista desde arriba, sería una pareja muy relajada, dando vueltas a un palo de madera y mirando el cielo. Visto desde mis ojos, sería una conjunción de sentidos. Echado ahí, mirando al cielo, mi vista se perdía en las ramas de los árboles que tapaban al sol, ondeando con el viento, frotándose entre sí. Mi oído se perdía con la caída de agua de la pileta mezclada con el palo de lluvia. Mi nariz reconocía cada olor proveniente de la feria que, pese a estar a unos metros, no dejaba de invadirnos. Por momentos la pileta nos miraba y decidía participar, y algunas de sus gotas salpicaban nuestros rostros, nuestros labios, haciendo palpable, material, real, ese sonido del palo de lluvia completando la magia. Y mis manos tomaban fuertemente las de mi esposa entrelazando los dedos y las emociones, alejando el stress del mundo, apartando la falsa conexión tecnológica y acercando la verdadera conexión, la de la naturaleza. Estuvimos un buen rato ahí, recorrimos el parque, la pérgola donde más tarde se oficiaría un matrimonio, la sala de lectura de niños y los vagones del tren que hoy sirven como sala de títeres. Almorzamos y volvimos caminando a casa.
Ya en casa era hora de sacar las velas, no por romanticismo esta vez sino por responsabilidad y reflexión. Al borde de las 8.30pm las encendimos y bajamos la llave general, nos desconectamos, fuimos parte de La Hora del Planeta. Es curioso como algunos creen que al hacer esto compensan el consumo de todo el año, cuando la idea es que tomemos conciencia de lo que le hacemos a nuestra casa y cambiemos un poco nuestras vidas todos los días. Para nosotros, la hora del planeta fue la hora de la siesta y, en mi caso, se prolongó un par de horas en tanto que para mi esposa fue el momento de decir hasta mañana mi amor, nos vemos el domingo.
El domingo llegó y luego de un delicioso desayuno con sánguches en waflera en los que el chicharrón de prensa hizo un maravilloso tercio con el jamón y el queso, estamos listos para disfrutar el resto del día. No sé dónde iremos, no sé qué haremos, pero si les puedo prometer que el domingo estará a la altura de todo el fin de semana, así que solo puedo prepararme para seguir desconectado, al menos hasta el lunes. Solo me conecté un momento para contarles que la desconexión es posible y que puede ser mucho mejor que el más potente Smartphone.

lunes, 21 de marzo de 2011

Las preguntas que nadie hace

Si bien es cierto que en el fragor de la campaña electoral, todos los medios de prensa buscan desesperadamente entrevistar a los candidatos, a los grandes y pequeños, a los serios y no tan serios, a los polémicos y a los light, también es cierto que son ellos los que deciden donde van, cuando van y cómo calculan cada entrevista, aparición, nota o ridículo dentro del marco de su estrategia de medios. Todos sus movimientos están fríamente calculados, o eso creen.

Luego comienzan a salir algunos resultados en las encuestas y se destapan algunas ollas de grillos, con lo cual se reformulan campañas, redireccionan artillerías o se mantienen necedades fruto de egos tan inflados que le hacen sombra a la razón y a la lógica, impidiendo reaccionar hasta que ya es muy tarde. Ahí, lo mejor resulta culpar a todos menos a mí, yo soy el candidato pero la prensa me odia, las encuestadoras me bajaron, hay un complot en mi contra. No se dan cuenta que el único complot es el que los mira desde el espejo y sonríe satisfecho.

Estamos en un punto del proceso electoral en que el país se ha convertido en la pelota de “7 Pecados” y hay cinco jugadores disputándose a pequeños saltos a ver quién tiene la mejor puntería y elimina al resto.

Es aquí donde me provoca olvidarme un poco de los candidatos, y es que si quieres conocer bien a una persona, debes mirar a aquellos en los que dejan huella y es a ellos a los que se les debe preguntar. Es en sus almas donde podremos entender realmente como es el alma del candidato, como es el corazón que pondrá la cuota emotiva cuando la razón mire un número y no una historia. Y qué bonito sería que la respuesta fuera sincera, recién podría empezar a mirar al candidato y escuchar lo que propone.

Algunas preguntas que definirían mi elección:

1.       Eres muy pequeña para votar, solo tienes 12 años, tu mundo es el que papi y mami han sabido crear para ti, lleno de amor y dándote todo lo que necesitas, enseñándote cuál es tu cultura, cuál es tu mundo, donde perteneces, haciendo que te sientas orgullosa de tus orígenes. Una sencilla pregunta pequeña y linda Srta. Kuczynski, excuse me if i don't know your name, ¿Bembos o McDonalds?
2.       Ustedes son muchos y de todas las edades, pero estoy seguro que son niños muy educados, inteligentes y que quieren mucho a su familia. Conocen Lima, pasean por sus calles, ven su tráfico, usan sus servicios. Todos son de distintos hogares, todos son de escasos recursos, todos saben y reconocen el valor del dinero, pero sobre todo, tienen el corazón lleno de amor. Pero eso no es lo único que tienen en común, sino que además todos tienen la misma foto del mismo padrino con miles de ahijados, entonces, ¿lo conocen? ¿los visita? ¿lo volvieron a ver? ¿hace alguna diferencia en sus vidas? ¿los llevó a pasear en el Metropolitano al menos?
3.       Tu que eras un muchacho con la ilusión de servir, que te sentiste orgulloso de vestirte de Patria y que reconociste en la línea de mando un ejemplo a seguir, un sueño que alcanzar, una gloria por que vivir. Tú que cuando te dijeron “sígueme” seguiste, porque así tiene que ser, porque es lo correcto, porque para eso estamos acá, ¿Qué sientes ahora que tu nombre está en la lista de Locumba? ¿Qué haces ahora y qué no harías de nuevo?
4.       Usted sabe mucho pero hoy ya dice poco. Cuando se animó a hablar, solo fue para hacerse daño y lamentar la vida que en los últimos años le tocó vivir, al punto que algunas cosas ya parecían más noveladas que vividas, no por ello menos reales. Hoy la vida dio la vuelta y Ud. sabe mejor que nadie si la historia se repetirá o no, porque nadie teme más que quien conoce. Porque Ud. sabe que Javier Ríos Rojas no podrá votar jamás, se lo impidieron hace 20 años y Ud. sabe si eso volvería a suceder o no. Con el respeto que se ganan aquellas que nunca olvidan que primero son madres, le pregunto Sra. Susana, ¿va a votar por su hija?
5.       Votarás por primera vez, votarás con conocimiento profundo de cómo funciona la justicia en nuestro Perú, votarás sabiendo que tu primer voto lo recordarás siempre como la ejecución de tu derecho, porque nadie puede quitarte tus derechos. Entonces te pregunto, ¿por quién vas a votar, Zaraí?

Estas respuestas me abrirían el camino a una decisión segura, tranquila y coherente. Estas respuestas probablemente nunca las tenga y, como el resto del país, cambie mi voto cada semana según la onda mediática nos vaya meciendo. Sabemos que habrá segunda vuelta, pero en este punto lo único que sabemos de la segunda vuelta, es que pasarán dos.

miércoles, 16 de marzo de 2011

La madre de todos los Realitys

Hoy me puse a pensar en el debate presidencial del último fin de semana y noté un detalle, y es que había mucha similitud con American Idol, el reality que transmite Canal Sony y que coincidió en horario con la polémica chicharachera de los 11 del prostíbulo (electoral). Es verdad, en mi profunda y repetida ignorancia me puse a pensar que:
·        En ambos casos se tiene un grupo dispar integrado por hombres y mujeres de diferentes edades y orígenes.
·        Todos intentan ocupar la única vacante existente en cada temporada para convertirse en el ganador absoluto y obtener el premio mayor.
·        Durante el programa, a cada uno le corresponde disfrutar de ese sublime momento en que el escenario es suyo y el público le presta toda su atención.
·        Si los nervios no traicionan y se saben bien el tema, lo que consiguen es votos para seguir con posibilidades en la disputa.
·        Para ganar vale todo, si hace falta hacer payasadas, bailar un poquito, gesticular o improvisar, nadie les dirá que no lo hagan.
·        Hay reglas, las que determinan el orden, los temas y hasta el menor detalle es previsto para que los participantes puedan llegar y hacer lo suyo: aquí si se pone difícil, porque en American Idol cantan y bailan, pero en el debate, ¿Qué hacen los candidatos?
Sin embargo hay sí, una gran y fundamental diferencia entre ambos programas, y es que en el o los debates que se puedan realizar, NO SE ELIMINA A NADIE.
Todas estas pequeñas reflexiones me hicieron darme cuenta que nos estamos perdiendo lo que sería el mayor éxito mediático de los últimos tiempos: EL REALITY PRESIDENCIAL. Y lo podemos llamar Peruvian President, Top President, Peru Has Talent, Big President, The Presidential Race, entre otras muy guachafas opciones y sus respectivas traducciones.
Estamos a 16 de marzo, faltan exactamente 25 días para ir a votar, así que sugiero a algún creativo que haga el ensayo a ver cómo le va, tan sencillo como encuestas en redes sociales o tan complejo como una web o espacio exclusivo, pero siempre con votación desde casa y siempre con eliminación. Son 11 candidatos y quedan 25 días, eso quiere decir que si eliminamos uno cada 3 días en marzo y uno cada 2 días en abril, llegamos justo al 10.04.2011 como día final de votación y tendríamos un ganador, la pregunta sería: ¿SERÁ EL MISMO?
Y es que la campaña siempre tiene que ser tan monótona, predecible y aburrida que a uno le provoca hacer algo para amenizarla, ¿o no? A ver quién dice YO!

El Retorno del Ignorante

Llevo casi dos meses alejado de esta escuela de ignorancia, de esta cruzada, de mi particular feudo pro aprendizaje para lograr desasnarme un poco pero, ¿por qué? Honestamente ni yo mismo lo tengo claro, pero hoy decidí volver, espero, para quedarme.

Mi motivación es menos romántica que las anteriores, aunque he de confesar que seguimos buscando a Gianmarco y que sigo cumpliendo mi Manifiesto, prueba de ello es que estoy escribiendo nuevamente. Eso sí, aun no pruebo el pulpo al cilindro. Desde ya agradezco a toda la gente que sigue este Blog y a los que me escribieron.

martes, 18 de enero de 2011

Manifiesto 2010-2011

Como lo prometido es deuda, el 25 de diciembre de 2010 escribí un nuevo manifiesto que revisaba el anterior e incurría en nuevos compromisos. Este nuevo manifiesto está totalmente vigente, marca y enmarca mi 2011 empezando por este Blog. Aquí lo comparto con ustedes:

Hace apenas un año debatía contra un papel electrónico sobre lo complejo de la felicidad verdadera. Reflexioné, prometí, soñé un poco, proclamé ser feliz y ofrecí seguirlo siendo. Dije, luego de varias líneas de muy almidonada y lavanda escritura, que lo único que realmente podía prometer era esto último. Creo y quiero pensar, que cumplí.

Escribí muchas cosas y quizás no todas llegaron a realizarse, aunque otras que no escribí llegaron solas a colmar mi vida, en el balance de otro año, entre mis esperanzas y deseos, entre mis certezas y dudas, entre mis sueños y realidades, entre mis afectos y desencantos, en el balance final, mi color favorito sigue siendo el azul. Gracias a todos los que me ayudaron durante todo el año, sabiéndolo o no, a hacer que mi anterior Manifiesto de Vida.

Debo decir que tengo muchos amigos, pero hubo algunos que me sorprendieron mucho. Están los que dijeron “te quiero aunque no te veo”, o que gritaron “¡a los años! Qué bueno ser tu amigo”, y no pocos mintieron con afecto al decir “estás igualito”. A todos ellos les digo que tuvieron detalles conmigo que los hace mis hermanos y hermanas para siempre, que me honra que me eligieran para sonreir, que me sublevo a su lado en el día a día que nos plantea la vida, a veces gris y otras inventando colores solo para nosotros. Tienen en mí un incondicional.

Cometí varios errores y algunos aciertos, como por ejemplo me equivoqué terriblemente al pensar que no podía ser más feliz, o pensé erróneamente que no existía el trabajo perfecto. Donde sí acerté fue al darme cuenta que el próximo año lo puedo hacer mejor que éste, acerté al pensar que podría amar más a mi familia, que debo ver más seguido a quienes siempre me quieren ver y me quieren bien, acerté al prometerle a mi amada no menos que un beso y abrazo diario, pero eso es trampa, no hacerlo sería como no respirar. Acerté sobre todo al creer con convicción profunda que mi adorada Mamama me vería casarme con el amor de mi vida y que podría ver en los ojos de su hija, mi Madre, lo que siempre buscamos robarle: LUZ.

Este año redescubrí cosas que me apasionan, como integrar elementos de la naturaleza en locuras de cocina que al parecer salieron casi siempre bien, recordé que adoro aprender y me encanta saberme tan ignorante en tanto, porque poder aprender cosas nuevas es como todavía poder sembrar vida dentro mío.

Este año además redescubrí, reinventé y renové en cada aliento mi amor por ti. Este año me casé contigo, formalizamos esa unión que se gestó el día que te vi sonreir por primera vez y, luego de lo cual, me tuviste para siempre. Este año, soñé que me decías acepto en enero y lo rubricabas en diciembre. Eso hace de mi año un maravilloso sueño del que nunca más pretendo despertar. Eres el amor de mi vida, PARA SIEMPRE. En el nuevo año, y esto te lo juro, un altar será testigo de cómo todavía nos podemos reinventar más, nos escuchará decir , y una luz más brillante que el reflejo del sol sobre el agua llenará nuestra vida con la bendición de convertirnos en una familia.

Hay dos cosas que rara vez o nunca hago y he decidido que en el nuevo año serán el eje de mis días. Hay dos cosas que rara vez dejaré de hacer desde ahora. Ofrezco de corazón escribir mucho, para que los que quieran me lean un poco, reencontrarme con mi viejo amigo el reloj para robarle momentos de abstracción que pretenderán ser inspirados y si, escribiré mucho.  Ofrezco además cambiar mi vida sedentaria de control remoto por una saludable, de buena alimentación y ejercicio constante, para lo cual dejaré el control remoto y me pararé a cambiar los canales. No, en serio, este nuevo año lo terminaré seguro que si la fragilidad de un niño busca mis brazos, podré sostenerlo por más tiempo que el que toma cruzar la pista. Estas dos consignas moverán mis días, junto con mucho trabajo duro para comer y mucha felicidad para beber.

Y cierro este nuevo Manifiesto tan igual como cerré el anterior, pues es mi deseo que el nuevo año se parezca mucho a este, para poder hacer todo un poco mejor:

“Demando de todos los que lean este manifiesto a cobrarme cada palabra como deuda y a exigirme esa sonrisa real, esa sonora carcajada, ese amor incondicional que me atrevo a ofrecer en estas líneas. Los convoco a ser parte de mi vida para así yo poder decir que soy feliz, los invito a mis sueños y a compartir juntos una sola gran idea, un bello concepto llamado esperanza. Les pido paciencia y tolerancia cuando ni yo mismo me soporte y a cambio tienen en mi la lealtad de un amigo sincero, les regalo mi tiempo a cambio de nada, les pido el suyo cuando crean que podamos compartirlo.

En suma y en resumen, proclamo que soy feliz. Ofrezco seguirlo siendo y espero ser capaz de dar más felicidad de la que reciba hoy, el año que viene y los sucesivos. Es todo lo que puedo prometer, lo demás que venga solo!!!”

sábado, 15 de enero de 2011

Manifiesto de Vida

Muchas gracias por la paciencia que tienen con este ignorante y por sus hermosos comentarios.
El 25 de diciembre de 2009 en la mañana mi enamorada y yo (aún no era mi novia, menos aún mi esposa) descansábamos cuando me levanté de golpe y decidí comprometerme públicamente en ciertos temas. Tomé la computadora y en pocos minutos tenía listo un Manifiesto de Vida que fue el marco con el que regí mi 2010, cumpliendo lo prometido y enriqueciendo nuestras vidas. El 25 de diciembre de 2010 lo convertí en costumbre y escribí un nuevo manifiesto que revisó el anterior y asumió nuevos retos para el 2011.
Hoy comparto con ustedes el primer manifiesto, espero que les guste y les permita conocernos un poco más, en el siguiente post compartiré el nuevo manifiesto y podrán saber si el primero se cumplió y que pensamos para el nuevo año. Aquí lo tienen:
Vivir es la tarea más difícil y complicada que nos toca hacer mientras transitamos por el mundo. Ser feliz ya ni que decir, la felicidad de uno no es la de todos y solo por el hecho de ser humanos automáticamente ser feliz se convierte en una hazaña que no quiero pensar que es inalcanzable, lo veo más como un reto maravilloso del que la última etapa es la de convencernos a nosotros mismos que la verdadera felicidad reside en nuestros corazones y no en nuestras billeteras.
Se nos va un año más y quiero verlo no como un año menos de vida sino como uno más de recuerdos y olvidos, experiencias y anécdotas, aventuras y seguridades, errores y aprendizaje, y todo lo que cada día trajo o se llevó prestado. Un año más para sumar a mi búsqueda de la felicidad, en que aprendí más de lo que enseñé, en que recibí mucho más de lo que di, en que soñé más de lo que apliqué, donde mi mente viajó más que mi cuerpo pero sobre todo donde mi corazón latió más que en toda mi vida junta. Este año que se va es ya parte de mi vida como lo son las nuevas personas que conocí, los nuevos amigos que sumé y la familia que creció, como lo es el sol saliendo caprichoso un día en junio o como lo sería un reloj con la pila agotándose que en su debilidad me da la sensación de querer ir hacia atrás, luchando por no avanzar.
Y ahora hay que hacer promesas para el nuevo año, en que un enredo de palabras podría convertirse en mis nuevos sueños y esperanzas o en mis nuevos compromisos con el destino y con las vidas que se ven afectadas por los caminos que decido tomar. Empezaré diciendo que prometo no prometer más de lo que haga, juro no falsear una sonrisa ni reprimir una carcajada, prometo solemnemente que cuando más apurado esté, con mayor convicción me detendré un momento a respirar profundamente de la flor más cercana, enderezarme y exhalar, para así llegar más rápido a mi destino. Tomo por norma a partir de hoy disfrutar intensamente de mis amores de sangre y de mis hermanos de vida, juro no descansar hasta que la misma luz que hoy ilumina mi vida se acerque al corazón de todos, ofrezco buscar que mis buenos conocidos se hagan amigos y que mis buenos amigos se sientan los mejores como ellos siempre me hacen sentir. No me prometeré riquezas más allá de las que el abrazo de cada niño o niña en mi vida me puede regalar o mayores a la prueba de amor de una leal mascota. No ofrezco regalar a la mujer que amo menos que un beso intenso y un abrazo inesperado cada día por el resto de mi vida, si juro dejar mi vida por ver que sin importar la edad, mi madre y mi abuela sigan siendo capaces de soñar para así yo poder hacer sus sueños realidad.
En este nuevo año llevaré a mi cuerpo donde el año que se va mi mente estuvo, no solo en lugares soñados del mundo sino en momentos maravillosos de la vida. Sabré lo que es la bendición definitiva al amor, conoceré la dicha infinita de ver como un pedacito de mi alma me deja para ir a posarse en la extensión de mi vida, perdonaré y sabré pedir perdón para después saber cómo enseñarlo y aprenderé que mi vida ya no es solo mía.
Si el año pasado me olvidé de alguien lo buscaré, si ofendí a alguien lo compensaré, si dejé puertas mal cerradas o ventanas rotas trataré en el nuevo año que mis caminos estén más derechos y mi senda esté mejor orientada para que todas las vidas que toque sientan que llegué para sumar y así en consecuencia mi propia vida se enriquecerá infinitamente.
Demando de todos los que lean este manifiesto a cobrarme cada palabra como deuda y a exigirme esa sonrisa real, esa sonora carcajada, ese amor incondicional que me atrevo a ofrecer en estas líneas. Los convoco a ser parte de mi vida para así yo poder decir que soy feliz, los invito a mis sueños y a compartir juntos una sola gran idea, un bello concepto llamado esperanza. Les pido paciencia y tolerancia cuando ni yo mismo me soporte y a cambio tienen en mi la lealtad de un amigo sincero, les regalo mi tiempo a cambio de nada, les pido el suyo cuando crean que podamos compartirlo.
En suma y en resumen, proclamo que soy feliz. Ofrezco seguirlo siendo y espero ser capaz de dar más felicidad de la que reciba hoy, el año que viene y los sucesivos. Es todo lo que puedo prometer, lo demás que venga solo!!!

miércoles, 12 de enero de 2011

De cómo conocí a GIANMARCO

Gianmarco es una persona especial, le encanta la música y estoy seguro que es bastante entonado, además se la pasa cantando así que eso ayuda bastante.
Es además, muy trabajador. Todos los días está buscando la manera de producir algo más, algo nuevo, algo que le permita cumplir algún sueño inalcanzable, porque, naturalmente es una persona sumamente soñadora. Alegre por demás, siempre tiene una sonrisa en la cara y la capacidad de alegrarnos el día con alguna mueca distraída. Es alguien que hace de tu día algo diferente con solo pasar unos momentos a su lado.
Gianmarco es sin duda una de las personas que hizo una diferencia en mí desde que lo conocí hace apenas un par de meses, pero, ¿cómo lo conocí?
Mi esposa y yo estábamos cerca del Óvalo Higuereta a la hora de almuerzo, estimo que en noviembre del año pasado, cuando pasamos por la esquina anterior al mercado El Edén, donde funciona un más que conocido local de Caldo de Gallina, si, ahí, en toda la esquina, ese mismo que estás visualizando en plena Benavides. Si, ya sé que todos dicen que es buenazo, así que yo dije “mi amor, hoy quiero… no, no… hoy necesito probar un CALDO DE GALLINA en este local” y ella aceptó. Entramos y me pedí el famoso caldito, mientras ella vio pasar por ahí un enorme lomo saltado y dijo “a mí me trae uno igualito a ese” para luego comentarme discretamente “me ayudas ah” con lo que el almuerzo quedó claramente definido. Ella comería medio lomo saltado y yo un caldo de gallina con el otro medio. Lo usual.
Fuimos muy generosamente servidos por el mozo de turno y empezamos a degustar tremendos platazos (y eso que me pedí el caldo chico) cuando vimos erráticamente entrar al local a un niño de no más de 6 años, no demasiado aseado y con una cajita de golosinas. No fue muy bien tratado en algunas mesas, y de manera natural se acercó a la nuestra pero no nos llegó a ofrecer los dulces, sino que se quedó prendado del plato de mi esposa y mudo al mismo tiempo. Ella se dio cuenta y le dijo “¿quieres un poco?” a lo que el niño, aun con la boca entre abierta, solo atinó a asentir con la cabeza y estirar la mano. Ella sonrió y le dijo “no, no, ven siéntate y vamos a pedirte un plato” y así lo hizo. Justo antes de decirle al mozo que nos alcance un plato, éste ya le estaba pidiendo al niño que se retire, pero le dijimos que no, que él era nuestro invitado y se quedaría a almorzar, que por favor le traiga un plato. El mozo sonrió con agrado y le dijo “pero eso sí, vamos a lavarnos esas manos” y se lo llevó a los servicios.
Finalmente nuestra mesa constaba de un lomo saltado, un caldo de gallina y tres platos. Nuestro inesperado acompañante se sentó a comer pero demostró tener una energía que agotaría fácilmente al conejito Duracell. Se paraba, se sentaba, hablaba, se metía debajo de la mesa, jugaba con los cubiertos. Yo podía ver a mi esposa llenarse de paciencia y de rectitud y tratar permanentemente de enseñarle buenos modales, aconsejarle como comer, y al mismo tiempo ganar su confianza para que nos diga su nombre, cosa que desde que se sentó le preguntamos y no nos quería decir. Al inicio usaba evasivas y luego se inventaba nombres, o me decía “adivina” y a todas mis respuestas decía que sí. Tenía como 20 nombres la criatura.
Como el cuento de la oveja que gritaba lobo, cuando finalmente nos dijo su nombre no le creímos. “Pero en serio, ese es mi nombre”. Nos quedó la duda, pero finalmente le creímos. “Hola Gianmarco, mucho gusto en conocerte”. Sentimos además que darnos su nombre era para él una muestra inusual de confianza y solo ese hecho hizo que empezara a comportarse mejor. Nos contó de su mamá, que tenía un hermanito menor y que siempre vendían por acá. Así terminó nuestro almuerzo y es así como conocí a Gianmarco, una maravillosa personita que llenó de luz nuestro día.
El lomo saltado era realmente grande, al final lo compartieron Gianmarco y mi esposa, pero ni aun así lo terminaron, quedó suficiente para otra persona. Gianmarco estaba lleno, pero veíamos como pese a no querer más, miraba fijamente lo que quedaba del plato sin animarse a decir lo que quería decir. Lo ayudamos un poco… “¿quieres llevarle esto a tu mamá?”. Nuevamente asintió y dijo “¿con todo y las papas? Están muy ricas”. Sonreímos y pedimos que lo pongan para llevar.
Los tres salimos del local con una sonrisa en la cara a buscar a la madre de tan notable criatura. La encontramos media cuadra más allá, cobijada en la sombra de un muro, con su caja de golosinas y su otro hijo durmiendo en su regazo. No sé decir porque, pero al verla a los ojos supe que era una buena mujer, trabajadora, noble, que quiere lo mejor para sus hijos. Vio a Gianmarco y lo primero que le preguntó fue “¿ahora qué hiciste?” pero sin perder la sonrisa y con la dulzura de una madre enamorada de las locuras de su muchachito. “Hola, estaba almorzando con nosotros, tienes un hijo maravilloso. Dinos, ¿de verdad se llama Gianmarco?”. La risa fue general y la respuesta afirmativa. “Tienes un hijo muy bello, muy alegre y muy inteligente”. “Si, y es muy bueno, me ayuda mucho y le encanta estudiar, le gusta aprender de todo”.
Nos despedimos con la promesa de vernos nuevamente, quizás con ropa, quizás con un juguete. Gianmarco saltó diciendo, gritando “¿CUÁNDO?”. “Pronto, en estos días”. “¡Ya! Siempre estamos por acá”. “Chau precioso, cuida a tu mamá y a tu hermanito”. “Chau campeón”.
Cumplimos la promesa pero no pudimos encontrar a nuestro Gianmarco. Hemos ido varias veces a buscarlo, recorrido el óvalo, el Edén, el puente peatonal, el Caldo de Gallina y no hemos tenido suerte.
Si pasas por ahí y ves un niño de unos 6 años lleno de vida vendiendo un dulce y comiéndose dos, dile por favor que tenemos algo para él.