martes, 20 de septiembre de 2011

Las decisiones que tomamos


El día de ayer salí de trabajar ligeramente tarde y fui a casa. Yo sabía que mi esposa no estaba, pues ella sale de trabajar un poco más tarde que yo, por lo que tenía dos opciones, o me sentaba a descansar un rato, ver televisión, revisar mi facebook, escribir un poco, o me acordaba que tengo un hogar de dos que requiere el cuidado de dos y avanzaba las cosas de la casa antes que ella llegue a hacerlas sola. Opté por lo segundo, opción que últimamente decido tomar pues me di cuenta que donde viven dos, comen dos, disfrutan dos, pues también barren, lavan, secan, sirven, cocinan y ordenan DOS. Me sentí bien, incluso busqué que más hacer una vez concluido lo “básico” de la lista. Calculé además bien el tiempo, pues mi esposa llegó casi cuando había terminado así que nos dio tiempo de cenar juntos y conversar sobre nuestro día. Si hubiera optado por lo primero me sentiría más descansado y ella hubiera llegado a hacer todo lo que yo hice sin reprocharme nada, pero la cena juntos se hubiera perdido y la oportunidad de compartir también.

Cerca de las 10pm teníamos que decidir si irnos a descansar o ver una película que nos lleve hasta medianoche y por ende, nos robe sueño para el trabajo de hoy. Insistí, la verdad que bastante, y optamos por ver la película, paradójicamente una película sobre decisiones. Aunque ya en este punto empiezo a sentir que todo es decisiones. Decidimos entre tres “finalistas” y nos sentamos a ver “UN SUEÑO POSIBLE” con Sandra Bullock, película que le valió un Oscar que, luego de verla, debo decir lo tiene muy merecido. Para resumir y sin malograrle el interés a quienes no la vieron aun, trata sobre la decisión de una mujer que lo tiene todo de complicar su vida, su seguridad, su círculo íntimo y social y a su familia por la necesidad de ser ella misma, de no escapar de su esencia y apostar por quien nadie nunca ha apostado simplemente porque es lo correcto y porque ve en una necesidad ajena, una necesidad propia. Ella decide complicarse y eso la hace feliz, la hace sonreir, la hace sentirse bien, por más que pase lo que pase, que las cosas salgan bien o mal, que la consecuencia sea la que sea, su corazón sonríe y es feliz porque siente que es consecuente consigo misma al hacer lo que hace. Tiene el apoyo de su familia, que no se lo daría si no fuera un matrimonio sólido de dos que saben quiénes son y porqué están juntos y unos hijos que se formaron en ese matrimonio. Decidir complicarse cuando lo tienes todo me hace pensar que vivir complicado cuando empiezas a querer tener algo no es tan mala idea. Mi esposa y yo vimos mucho de nosotros en esa pareja, fue gratificante y una buena decisión sacrificar sueño por verla.

Las decisiones que tomamos nos llevan a la vida que tenemos, somos consecuencia de ellas y por más que algunas veces nos arrepentimos no podemos cambiarlas, solo tratar de cambiar sus consecuencias en el camino. Yo debo haber tomado más de una tonelada de decisiones equivocadas en mi vida, pero algunas buenas decisiones que tomé le permiten a mi corazón sonreir. Decidí cuando tuve edad para trabajar y pudiendo ganar bien creyéndome joven para siempre, estudiar y terminar con mucho esfuerzo mi carrera profesional. Decidí, cuando los caminos profesionales estaban pavimentados para mí de buenas oportunidades, apostar por mis iniciativas de negocio, de independencia, de emprendimiento. Es quizás en esta etapa donde cometí muchos errores pero de ellos aprendí y, paradójicamente, esa necesidad de huir de lo convencional fue lo que me formó y me permite hoy hacer lo que hago. Decidí, cuando más de un doctor decía que no había nada que hacer por mí, vivir y superar lo aparentemente insuperable. Decidí, cuando lo lógico era evitar problemas y seguir mi camino, apostar por lo que creí ver en el fondo de unos ojos iguales a los míos y luchar con uñas y dientes por el amor de mi vida, luchar contra todo y todos, contra el mundo, la gente, la familia, yo mismo y muchas veces contra ella incluso por esa certeza que me dictó el corazón. Hoy es mi esposa y con todo lo bueno y malo del día a día, tomé la mejor decisión de todas y no me arrepiento ni por un segundo cuando miro atrás y recuerdo por todo lo que tuvimos que pasar para estar aquí, complicándonos la vida con nuestras decisiones. Decidí luego de mucho tiempo vivir en paz con quienes me aman y me lo demuestran a su manera, como mi madre o mi abuela, con quienes puedo discrepar mil veces pero desde siempre y para siempre son las referentes más importantes de mi vida y doy todo por ellas todos los días. Decidí poner mi vida en orden, en paz, en balance.

Somos lo que decidimos, pero muchas veces olvidamos que también hay otras personas en el mundo que están tomando decisiones y muchas veces olvidamos que esas personas están decidiendo pensando en nosotros, así que cuando tomemos decisiones, que sea para no defraudar a quienes deciden apoyarnos pese a todo, estar con nosotros siempre y vivir la vida a través de nuestras decisiones.

4 comentarios:

  1. Muy buen posteo felicito al autor, describe explicitamente lo que debemos de hacer y lo que dejamos de hacer muchas veces, porque nos sentimos cansados sin pensar que quien nos acompaña viene con el mismo cansancio que uno, y es verdad lo hace todo sin decir nada, una lección que me sirve para empezar a cambiar, saludos para ti Fabian.

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  2. Muy buen post, definitivamente te empiezas a cuestionar las decisiones que tomas en tu vida y que seguirás tomando, depende de cada uno; seguir haciendo lo que creemos correcto vs lo que si es correcto y que a buen entendedor no solo es pensar en nosotros sino también en lo que esperan de nosotros.

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  3. Muy buena. Esa es la esencia de esta vida,llegar a un punto en el que puedas tomar un respiro y ver el camino que has recorrido. Pero amigo mio, no te quedes en ese punto, hay mas metas que cumplir y mas sueños y anhelos, sin ellos la vida no tendría sentido. Ahora, respira profundo y juntos (tu y ella) continúen el camino...
    Me gustó el post.
    Paz. ¦-)

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  4. SIEMPRE vale la pena hacer las cosas correctas por las razones correctas (sorry por la redundancia); pero también ten en cuenta que depende mucho de la formación que te hayan dado en casa desde pequeño y los valores que te han inculcado para que llegues a esa conclusión... pues las personas que tienen otro tipo de "parámetros" en sus vidas, puede que le parezca tonto o incluso inservible lo que comentaste.
    Particularmente pienso que es bueno tu artículo; pues tengo un mes viviendo con mi esposo a solas y nos pasa lo mismo, vamos aprendiendo con el día a día y con las vicisitudes que nos pone la vida hace que nuestra relación sea más fuerte cada vez. Definitivamente es una de las mejores DECISIONES que he tomado en mi vida. La relación SIEMPRE ES DE A DOS pues si quieres que funcione AMBOS se deben esforzar para que todo salga bien!

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